SUNDAY UNIFORM.

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jeans de Gap, top de Zara, sandalias de Febo

Todos tenemos un sunday uniform, esta es mi versión de quiero estar cómoda-pero presentable-pero es domingo-pero por las dudas por si hacemos algo.

El domingo pasado fue un domingo genial. No hubo nada extraordinario ni ningún acontecimiento especial. Almorzamos afuera con Pat, Franz se portó relativamente bien, después me tenté con un helado, caminamos de vuelta a casa y Franz durmió una siesta de 2hs.

Soy amante de los planes y seguirlos al pie de la letra, pero estuvo bueno no preocuparse por qué teníamos que hacer sino por qué queríamos hacer.

FAVORITOS DE MARZO.

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Para los favoritos de marzo no me quise quedar sólo en ítems de beauty así que también incluí un par de extras.

Uno de mis objetivos para este año era organizarme mejor. Soy de esas personas que guardan todo lo que tienen que hacer en la cabeza, así que imagínense si me acuerdo de todo o no… Este año me propuse que si tenía una agenda era para usarla, aprovecharla. Pasamos tres meses y mi promesa está siendo cumplida. Lo que más me gusta de la agenda Volar Alto de Monoblock es que tiene algunos extras además del espacio de todos los días que me sirven para ordenar más y priorizar la información.

Sigo con mi rutina de cuidado de la piel ultra básica, pero ahora que mi piel volvió a la normalidad, no pude con mi genio y empecé a probar productos extra que pudiera sumar a mi rutina. Siempre estoy en la búsqueda de productos que den un plus de hidratación así que cuando estuve de viaje compré el Vitamin E Overnight Serum-in-Oil de The Body Shop y desde entonces lo uso todas las noches. Es una mezcla de serum y aceite que actúa hidratando la piel profundamente. Yo mezclo unas gotitas con mi crema hidratante y se absorbe enseguida. Al otro día la piel está súper hidratada pero para nada grasosa.

Mientras estaba de viaje, vi este video de Lisa Eldridge (inserte emoji de manitos rezando) y más allá de que mostraba un look primaveral y acá ya entramos en otoño, no pude resistirme a este Chubby Stick Baby Tint de Clinique (‘Budding Blossom’). Es de esos labiales que actúan con el tono natural de cada persona, por lo que el color es distinto para cada uno. El color es muy sutil, ideal para tener en la cartera y re-aplicarlo todo el día porque además es muy humectante, o para combinarlo con otros labiales (como en el video).

El rubor ‘Sin’ de NARS apareció hace poco en mi rutina de make up de marzo, pero no podía dejar de incluirlo porque lo usé absolutamente todos los días que usé maquillaje. Estaba en mi wishlist hace AÑOS, pero siempre encontraba alguna razón para no llevarlo. Es genial que después de tanta expectativa le esté dando tanto uso.

Los perfumes suelen durarme años. Por más que quiera imponerme el hábito de usarlo todos los días, no puedo. Me voy rápido, me olvido. Pero hace un tiempo me regalaron (a pedido mío) el perfume White de VZ y el hecho de que ya haya usado más de la mitad dice mucho. No me voy a poner a describir la fragancia porque soy malísima, pero es muy suave, floral y para nada denso. Por ahí más veraniego que otra cosa, pero sin dudas me seguirá acompañando todo el año.

El último es sin duda mi favorito de los favoritos. Hace tiempo que quería algo que representara a Franz, siempre me gustaron esas cosas. Pero nada de lo que encontraba terminaba de convencerme hasta que vi el collarcito One a a Million de Kate Spade que me pareció súper divertido. Tenía que ser mío, y aunque la ‘F’ parecía estar agotada en todos lados, finalmente lo conseguí.

SEMANA SANTA.

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Ayer llegamos de una Semana Santa en el campo. Siempre que vamos hablo de lo bueno que está desconectase de todo por unos días, y con la excusa del bautismo de nuestro sobrino Simón, aprovechamos este fin de semana largo para escaparnos.

Franz fue el que más lo disfrutó. Corriendo libre por lugares infinitos, jugando con los gatitos de la casa, tocando todo lo que veía a su alcance. Muchas veces nos sentimos culpables de que no tiene todo el espacio que quisiéramos, así que creo que esa va a ser una buena excusa para volver más seguido.

MÁS FOTOS.

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La semana pasada estaba buscando unos archivos en mi disco externo y me encontré con fotos viejísimas. Separadas por años, meses y a veces hasta por días. Así de grande era la cantidad de fotos que sacaba.

Ahí me acordé del flickr que teníamos con Pat hace unos años y volví a entrar. Todo estaba intacto como lo habíamos dejado, obvio. Y no pude sentirme arrepentida de haber dejado ese hábito. Me acuerdo que en esos años iba con una camarita pocket en el bolsillo a todos lados -en esa época los celulares no tenían cámara como los de ahora. Miraba y sacaba foto de todo y a todos.

Retomar esa práctica es algo que me propongo todos los años. Pero este, este va a ser el que lo cumpla. Me lo vuelvo a proponer y a prometer.

VIAJAR CON UN BEBÉ.

viajar con un bebe en avionviajar con un bebe en avionviajar con un bebe en avionViajar en avión puede ser una situación traumática para muchos. Sumale a eso viajar con un bebé de 1 año y la experiencia puede volverse muy caótica.

Algunos días antes del vuelo, hice lo que todo nuevo padre ante una situación de duda: googleé. Leí artículos, y posts, vi videos, hice click en todo lo que hablara sobre ‘cómo viajar en avión con un bebé’. Pero por más que leyera y escuchara consejos, nada me iba a asegurar que mi experiencia iba a ser como la imaginaba. Como yo estuve interesada en leer sobre experiencias ajenas, me pareció que estaría bueno compartir la mía, para aquellos que estén por viajar con un niño.

El vuelo de ida salía a las 23hs. Había dos potenciales situaciones: 1) que durmiera plácidamente todo el viaje, 2) que estuviera totalmente pasado y no dejara dormir a nadie. Me inclinaba por la primera, temía por la segunda. Llegamos al aeropuerto y a eso de las 21.30hs ya estábamos recorriendo el free-shop. Lo dejé caminar, recorrer, mirar, subir, bajar, tirarse e intentar correr por donde quisiera. En otras palabras, cansarlo para que al subir al avión esté listo para dormir. La hora/hora y media más difícil fue desde el despegue hasta que terminó la comida. Franz no se quería quedar quieto (al ser menor de 2 años, viajaba encima mío). Quería tocar todo, abrir y cerrar la ventanilla, comer la comida del señor de al lado, tocarle el brazo, molestarlo y dar un tour por la cocina. Pero después de eso… se durmió y no abrió los ojos hasta que se llevaron el desayuno. La gloria.

Ese día y los siguientes durmió bastante más de lo común, y aunque sólo había 2hs de diferencia con Buenos Aires, le llevó algunos días retomar el ritmo. Pero no me podía quejar.

Ahora, el vuelo de vuelta fue otra historia. Viajamos de día, y creo que ahí estuvo la causa de por qué fue totalmente distinto. Nos despertamos a las 5 de la mañana, y por cuestiones de tiempo y esperas, llegamos justo para subir al avión. Franz súper fastidioso, con sueño, y cansado de estar sentado en el cochecito. Por suerte, se durmió durante el despegue, pero a la media hora se despertó y no paró un segundo. Es muy difícil mantener quieto a un chico que recién aprende a caminar, que quiere andar por todos lados, tocar todo, y que encima no entiende por qué no puede hacerlo. Sentía que se me agotaban las ideas de cómo entretenerlo y cada vez que lo quería dormir pegaba unos gritos imparables. Todos los méritos se los llevó mi papá (sentado en la otra punta del avión), que después del almuerzo lo durmió y lo mantuvo dormido durante 2hs. Cuando se despertó sólo quedaba 1 hora y media de viaje, lo peor ya había pasado.

Cada chico es distinto y las circunstancias pueden hacer que todo sea un éxito o un desastre. Yo estaba segura de que durante el vuelo de noche Franz iba a dormir, pero también estaba la posibilidad de que no lo hiciera. Viajar sola es una experiencia distinta, pero si hubiera estado con Pat durante el vuelo de vuelta, hubiera sido muy fácil que termináramos discutiendo por cualquier cosa cuando la situación se puso estresante. Creo que la clave está en ser ordenados, tener paciencia y también algo de suerte.

En resumen, esto fue lo que nos funcionó a Franz y a mi en nuestro primer viaje:

  • Si pueden, viajar en horarios donde saben que el bebé va dormir. Para mi fueron dos experiencias opuestas y si volviera a viajar, sin dudas elegiría hacerlo de noche.
  • Es difícil no querer llevar TODO en el bolso de mano porque nunca sabés lo que vas a necesitar cuando tenés un bebé, pero en mi caso, tuve que acotarme porque viajaba sola: un cambio de ropa, pañales, algunos juguetes, snacks/comida (dependiendo del horario), leche y mamaderas, una mantita y documentos. Éste es el bolso que llevé y además de que entró todo perfecto, estaba todo a la vista para cuando lo necesitaba.
  • En el aeropuerto, dejarlo libre y distraerse con todo lo que tenga a su alcance. La idea es que duerma durante el vuelo, así que cuanto más actividad haga, mejor.
  • ¿Vieron que los que tienen bebés y niños pueden abordar primero? Bueno, yo esperé hasta último momento. Ibamos a tener que estar 8+hs sentados, lo que es más que suficiente. Por prioridad te dan los asientos de la primer fila, y si entrás con un bebé, nadie va a intentar ocuparte espacio, así que no veía el punto en apurarme para subir.
  • Si hay un momento donde romper todas las reglas, es este. TODO lo que pueda servir de entretenimiento será bienvenido, iPad/tablet, celular, juegos, videos, películas, golosinas, todo.
  • Y por último, ¡intentar relajarse! En el peor de los casos será una anécdota más para agregar a las vacaciones.